P. La española, una apertura como ninguna…
R. Capablanca decía que había que estudiar las estructuras de la Ruy López para entender el ajedrez. Me gusta jugarla tanto con blancas como con negras. Es la manera más fácil de desarrollar todo el flanco de rey antes del enroque.
P. ¿Cómo encuentra inspiración para salir de una posición difícil?
R. Cuando me planto en una posición difícil, me fijo en el rey contrario. Analizo la defensa que tiene y cómo se puede atacar. Si estoy en desventaja, por el contrario, busco la manera de defenderme.
P. ¿En qué se parecen el ajedrez y la poesía?
R. El ajedrez y la poesía tratan de crear belleza. Son dos actividades basadas en la creatividad. Tanto el ajedrecista como el poeta construyen nuevas estructuras sobre moldes viejos.
P. En su caso, ¿puede más la pluma o la dama?
R. Siempre he tenido la poesía en un segundo plano. Si me hubiese licenciado en Filología y Letras, le hubiese dedicado más tiempo. Veo al ajedrez más práctico y directo. Por eso me gusta más.
P. Un poeta y un ajedrecista.
R. Me gustan Miguel Hernández y Mijail Tal, el primero por su perfección métrica y el segundo por sus sacrificios geniales.